Publicaron libro sobre
la Entrada Universitaria
Hace pocos días, los fundadores de la Entrada Folklórica Universitaria, de La Paz, presentaron el testimonio vivo de esta fiesta, que acaba de cumplir 21 años.
El libro, cuyo título es “Entrada Folklórica Universitaria. Historia, protagonistas, testimonios, documentos”, tal como señalan los autores, intenta convertirse en “una provocación” académica de investigación más profunda, para que futuras observaciones sobre este tema ayuden a comprender con más cabalidad los porqués de este acontecimiento universitario que –al igual que la fiesta del Gran Poder– derrocha colorido, belleza y coreografías.
INVESTIGACIÓN
“Entrada Folklórica Universitaria” intenta explicar el porqué de esta fiesta desde puntos de vista académico. Por ejemplo, su prehistoria; los orígenes de su creación; los vericuetos institucionales de su puesta en marcha; el testimonio de la Asociación de Conjuntos Folklóricos de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y cómo los periódicos de la ciudad de La Paz dieron cuenta y razón de todo cuanto acompañó a estas 20 entradas universitarias durante dos décadas de historia.
Las fuentes de información de las que se sirvieron los investigadores de este libro son los escasos documentos que existen sobre la fundación de este evento folklórico, recortes de prensa, filmaciones en vídeo proporcionadas por el Canal Universitario, testimonios de personas que aún viven para contarlo y el seminario “Historia y protagonistas de la Entrada Universitaria”, organizado por el Instituto de Estudios Bolivianos, en diciembre de 2006, en el Museo de Etnografía y Folklore.
LA SEMILLA DE BAILAR
Pero todo había comenzado en 1980, cuando el historiador Fernando Cajías, junto a otras autoridades, fundó en La Paz –con motivo de celebrar el cincuentenario de la autonomía universitaria– la Llamerada San Andrés.
Ése fue el germen para que en el alma de las siguientes generaciones de estudiantes crezca una emoción difícil de explicar; pero fácil de sentir desde el día en que se baila con los compañeros de clase aquellas danzas con que se identifican.
En general, así lo explica la mayoría de estudiantes universitarios que se preparan para un acontecimiento tan importante como éste.
Y el libro busca comprender ese hecho en su capítulo “Juventud y folklore”, escrito por Cajías. El historiador, apoyado en las reflexiones del académico español, Carlos Feixa, comprende también que una Entrada Universitaria de danzas no se la puede someter al frío análisis de una investigación que sólo habrá de proporcionarle datos sin alma. Se necesita, pues, vivirlo. Muy en la línea de lo que sostiene el periodista investigador Boris Míguez Ríos, quien aseguró a sus estudiantes que la vida de las personas, a diferencia de los animales, no se detiene en la mera existencia, sino que trasciende en el hecho exclusivo de “vivir”. O como dijo Selene Pinto, la Palla del Bicentenario, “la vida no es vida sino la sabemos bailar”.
“Entrada Folklórica Universitaria. Historia, protagonistas, testimonios, documentos” ha sido escrito por los investigadores Luis Sempértegui Miranda, Valeria Arias Jardín, Alfredo Arrascaita y Stephanie Vargas Mansilla. Todos, bajo la coordinación de Fernando Cajías.