Chaco boliviano
La caza deportiva amenaza existencia del tagua o pecarí
El tagua del chaco boliviano. |
La caza deportiva es la principal amenaza para la existencia de la dispersa y pequeña población del tagua, solitario o pecarí del Chaco. Esta actividad lo convirtió en un mamífero vulnerable a la depredación humana.
Conservación Internacional Bolivia, demanda una mejor legislación de la cacería deportiva y la destrucción de bosques, para contrarrestar la desaparición de este animal del Chaco boliviano.
El tagua es el mayor de los pecaríes o chanchos silvestres y el cual alcanza a pesar hasta 40 kilogramos Posee una cabeza voluminosa, orejas largas y velludas, patas relativamente largas con dos dedos en las traseras.
El hocico de los adultos presenta una superficie rugosa, tiene una franja negra recorre la línea dorsal del cuerpo. Las hembras son ligeramente más grandes que los machos. Tienen extremidades alargadas, incluido el rostro que son adaptaciones para la vida en bosques espinosos y secos.
Se caracteriza por ser un animal diurno y solitario, aunque puede formar tropas de pocos individuos ( máximo de cinco). No se conoce sobre su período de gestación. Es un mamífero social y se comunica a través de varios tipos de sonidos.
Produce una sustancia olorosa y lechosa que sirve como su marca de identificación. Su alimentación se basa principalmente en raíces, cactus y plantas de las calurosas zonas del Chaco.
HÁBITAT
El hábitat de este animal son los bosques secos de los chacos de Bolivia, Paraguay y Argentina.
En Bolivia, las reducidas poblaciones de taguas están diseminadas en las zonas desérticas del Chaco de Santa Cruz, Chuquisaca y Tarija.
La población de esta especie en el Chaco boliviano es pequeña y dispersa, lo que la convierte en vulnerable a cualquier pérdida y fragmentación de su hábitat. El territorio de esta especie, además, es transformado drásticamente por la ganadería.
En la actualidad, no existen medidas de conservación del tagua o pecarí del Chaco. Se han realizado esfuerzos para reproducir pecaríes del Chaco argentino en cautiverio, pero la especie no sobrevive fuera de la vida salvaje. Está considerado en “peligro de extinción” por la rápida reducción de sus poblaciones.