Homenaje póstumo
Lydia Parada de Brown
He recibido con mucho pesar la noticia del viaje a la eternidad del gran escritor Ivo Salamunovic J., quien cerró los ojos para siempre en Estocolmo, Suecia, donde pasó los últimos años de su vida. Cuando tenía 16 años partió de su tierra natal Croacia, llegando directamente a Potosí en 1936, ciudad en la que fue muy apreciado. En esa ciudad del Cerro Rico se sintió feliz y la consideró como su segunda Patria. Consiguió la estimación de la sociedad potosina, por su inteligencia y amabilidad.
Es inolvidable su magnífica trayectoria, conquistó en todos los lugares que visitó amistades sinceras, que ahora lloran por su partida. Su estilo de escribir era elegante y a veces con un poco de buen humor.
Tuvo que viajar a Cochabamba por motivos de política y entonces allí el amor se le presentó. En la ciudad del valle unió su destino a una distinguida dama cochabambina llamada Felicidad Alborta, de cuya unión nacieron tres hijos: Margarita, Beatriz e Ivo. Todos ellos heredaron la inteligencia de su padre, y fueron excelentes hijos, cariñosos y si él ha terminado sus días en Estocolmo es porque su hija mayor, Margarita, intérprete simultánea, radicó allí. Por eso viajó a Suecia con su hija Beatriz para radicar, país a donde llegué y recibí su valiosa ayuda para presentar un recital poético, auspiciado por ellos y de rotundo éxito.
Ivo Salamunovic era estimado por la sociedad culta de Suecia, donde ha dejado hondas huellas de admiración por sus libros y artículos. Tuve la suerte de compartir con esta familia y leer con gran placer los cuatro libros que Ivo ha publicado, que son: Extravagancias I, II, III y IV, de gran contenido y saturado de sus vivencias. Otros destacados artículos que él escribió los encontramos en la revista “Liberación”, sobre todo relacionados con la explotación del mercurio y el cinabrio, que son producto de sus investigaciones mineralógicas realizadas en Bolivia.
Lo que más resalto es que Ivo era el pionero de todos los actos culturales que se realizaban en Estocolmo. Debido a la generosidad tan innata que tenía, en Estocolmo me ayudó a preparar un recital en La Casa de Bolivia, donde presenté mi poesía ante hermanos bolivianos y latinoamericanos, sobresaliendo la presencia del embajador Antonio Mariaca.
Al ser Ivo un gran amigo y excelente colaborador, hoy muchos lloramos por su partida. Paz en su tumba y consuelo para toda su familia.