El cerco a Tarija
El cerco de los campesinos a la ciudad de Tarija nos retrotrae a los cercos indígenas de 1781 que sufrió la ciudad de La Paz, amenaza que, ante otros amagos recientes como en Santa Cruz, indican que esa táctica que se podría suponer cosa del pasado, puede reeditarse como parte de la lucha de clases, sistema político que cuenta en el Gobierno no sólo con ideólogos sino también con instigadores. Si se consulta las motivaciones de este nuevo movimiento, la respuesta está en una forma de bonificación otorgada el año pasado por el prefecto de Tarija, Mario Cossío, con el nombre de Prosol, que ahora los campesinos piden ampliar en monto, además de otras exigencias económicas como la de administrar directamente determinados montos del IDH. Según la Prefectura de ese departamento el Prosol beneficiaría a unas 40 mil familias campesinas.
La pandemia de los bonos que comparten moros y cristianos, no sería tal si no tuviera cada vez más émulos diseminados por todo el territorio nacional.
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