Persiste el enojo del mandatario
Relaciones entre Morales y la prensa aún no se encaminan
• Según el ex presidente Carlos D. Mesa, “es obligación de todo servidor público aceptar las críticas y, aún, soportar cosas que se puedan considerar injustas, porque es parte del asunto”.
No van por buen camino. Las relaciones que el presidente Evo Morales tiene con los periodistas no han sido apropiadas estos últimos cuatro meses.
| Relaciones difíciles El 22 de enero de 2006: (Transmisión de mando presidencial) Evo Morales dijo que se sentía víctima del “terrorismo mediático”. “Estamos sometidos por algunos periodistas y medios de comunicación a un terrorismo mediático, como si fuéramos animales, como si fuéramos salvajes”, añadió.
El 14 marzo del 2007 acusó a un medio de comunicación escrito de “mentiroso” y de inventar la información contenida en los titulares de apertura de las ediciones del martes 13 y miércoles 14 de ese mes.
En 2007, Evo Morales declaró que los medios de comunicación son sus enemigos políticos.
En mayo de 2007, una turba atacó a un equipo de prensa de un medio de comunicación paceño en Patacamaya. El argumento del ataque rezaba “(…) porque Evo dijo que la prensa miente”.
En noviembre del 2007, la agencia EFE reportó que el gobernante sostuvo que “el periodista que ataca a Evo Morales tiene garantizada su fuente de trabajo; el que no ataca a Morales está fuera”.
En una alocución del 24 de noviembre del 2007, el Jefe de Estado dijo que “algunos periodistas, aunque no todos, mienten al país, pero los dueños hacen mentir a nuestros periodistas. Amigos periodistas, digamos la verdad”.
El 22 de agosto de 2008, Evo Morales llamó a los reporteros “sucios” y “vendidos”. “(…) ¡qué sucios son los periodistas! o los políticos usan a los periodistas”, dijo.
En 2008, varios grupos simpatizantes del Gobierno atacaron a periodistas y también instalaciones de algunos medios, identificados como “opositores al Gobierno”.
El mismo año, varios medios del Estado sufrieron agresiones por parte de gente opositora a Evo Morales.
El 9 de diciembre de 2008, un matutino paceño vinculó al Presidente con un supuesto caso de contrabando de 33 camiones, en el departamento de Pando.
La noche de ese mismo día, en Palacio de Gobierno, y frente a una multitud de personas, Evo Morales trató de muy mala manera a un periodista de ese medio. Por la forma en cómo lo hizo, todos coincidieron en que fue una humillación.
Poco después, la misma actitud demostró con la corresponsal de una cadena internacional, a la que acusó de haber mentido.
El 11 de diciembre de 2008, el presidente Morales fustigó contra los periodistas bolivianos diciendo que sólo el 10 por ciento de ellos son honestos.
Al día siguiente, el vicepresidente Álvaro García Linera dijo que no se refería a los periodistas, sino a los propietarios de los medios de comunicación.
El 15 de diciembre, periodistas de los nueve departamentos del país le dijeron al presidente Morales “Basta ya de agresiones”. La movilización, inédita, demandó que los periodistas de todo el país dejen cámaras, micrófonos y grabadoras en el suelo durante 15 minutos. También llevaron mordazas para exigir libertad de expresión.
El 7 de abril de 2009, el presidente Morales llama a conferencia a los medios locales, pero les impide hacer preguntas. “Por órdenes superiores sólo se aceptan preguntas de medios internacionales”, dijo el funcionario de la Oficina de Comunicación del Palacio Quemado. |
La mañana del pasado 7 de abril, por ejemplo, los periodistas de medios nacionales que cubren Palacio de Gobierno, vivieron en carne propia un dejo de discriminación por parte del Presidente.
Tal como lo relata la nota “Morales llama a conferencia y sólo responde a medios internacionales”, publicada el pasado miércoles 8 en este mismo medio, se percibe por parte del Presidente un cierto “enojo” suyo hacia los periodistas locales.
La conferencia de prensa a la que llamó Morales esa mañana era para la prensa internacional y nacional, tal como lo anunció el despacho de Relaciones Públicas del Palacio de Gobierno. Pero sólo tuvieron derecho a preguntar los corresponsales internacionales.
La nota “Morales llama a conferencia...” cuenta que una periodista de un medio local quiso anotar su nombre en un papel para ser la primera en preguntar al Mandatario, pero de inmediato le dijeron que eso no sería posible porque la rueda de prensa era para medios internacionales.
PRESIDENTE ENOJADO
Aquella mañana, la actitud del presidente Morales demostró un evidente enojo con los periodistas locales.
A juicio del ex presidente Carlos Mesa, la primera premisa que Morales debe asumir es que “no puede estar enojado con la prensa nacional; independientemente de cuán dura haya sido con él”.
Mesa dice también que “es obligación de todo servidor público aceptar las críticas y, aun, soportar cosas que se puedan considerar injustas, porque es parte del asunto”.
PRESIDENTE
CONFUNDIDO
El vocero gubernamental, Iván Canelas, dice que el Gobierno “no ha tenido la posibilidad de diferenciar que una cosa es el medio donde los periodistas trabajan y otra –muy distinta– es el periodista que presta sus servicios en ese medio”.
Para el Gobierno, los medios son empresas manejadas por propietarios que tienen “con todo el derecho” intereses económicos.
“Pero es una pena que esos intereses se interpongan por sobre la información; y, por lo general, lo que tenemos es una tergiversación de la verdad”, explica el Vocero. Estos hechos, añade Canelas, confundieron mucho al Presidente.
El senador Antonio Peredo, ex docente de materias como “Prensa” y “Redacción Periodística”, de la Universidad Mayor de San Andrés, explica que el presidente Morales “ha visto con mucha claridad cómo algunos medios han organizado una campaña que tiene el propósito de mostrar a Bolivia como un país inestable, sólo porque Evo Morales es el Presidente de la República”.
Peredo al diferenciar a los anteriores mandatarios con el presidente Morales, entiende que “él es un hombre que no tiene la ductilidad de los políticos profesionales y es más expresivo en sus declaraciones”.
Sin embargo, éstas han sido reflejadas en los medios nacionales sin el debido contexto. “Eso le ha llevado a tener más de un enfrentamiento, y en vista de que estos enfrentamientos podían agudizarse, ha preferido cortar por lo sano y decir: ‘No hago más declaraciones a los medios de comunicación nacionales’. Al menos, los medios de internacionales tienen la responsabilidad frente a un público más amplio que el nacional”, acotó el legislador del Movimiento Al Socialismo.
Canelas reconoce que el deseo del Gobierno es tratar de resolver la mala relación que el presidente Morales tiene con los periodistas, porque cayeron en la cuenta de que “éstos trabajan –por lo general– bajo condiciones poco dignas.
MUTUO RESPETO
¿Deberían tener buenas relaciones los periodistas con el Presidente de la República?
Gerardo Albarrán de Alba, periodista mexicano especializado en investigación y creador del portal electrónico www.saladeprensa.org, explicó que es importante que todo periodista debe tener una muy buena relación con todas sus fuentes de información.
“Eso significa guardar las debidas distancias, definidas por el respeto mutuo; un respeto que no puede ni debe traspasar los límites casi implícitos y establecidos por la confianza recíproca”, añadió.
Albarrán de Alba, coordinador general de productos especiales de la revista mexicana “Proceso”, llegó a La Paz, en 2008, invitado por la Fundación UNIR, con motivo de debatir el papel del periodismo de investigación en América Latina.
MEDIOS POLARIZADOS
El investigador boliviano de medios de comunicación, Raúl Peñaranda, lamenta que el presidente Evo Morales esté “supuestamente enojado con los periodistas locales”.
Sin embargo, cree entender que la razón de ese enfado se debe también al trabajo de algunos medios cuya tendencia se politizó al grado de convertirse en opositores a su Gobierno. “Ése no es el rol de un medio de comunicación”, argumenta Peñaranda.
Dijo que otra razón de ese “supuesto resentimiento” que Morales podría sentir hacia la prensa nacional, “en términos generales”, es que el país se polarizó.
“Ya no hay opiniones intermedias en este país: o estás con el Gobierno o no. Y en eso, mucho tiene que ver el trabajo de la prensa nacional, pero –repito– “en términos generales”, añade.
PERIODISMO
DEPENDIENTE
Peñaranda, autor de varios libros de periodismo; entre ellos “Prensa & Poder”, explica a EL DIARIO, que uno de los males del periodismo local es depender de las fuentes oficiales de información.
“Sería ideal que los periodistas y los jefes de prensa de los medios se olviden de la Plaza Murillo y exploren otras formas de hacer periodismo. De esa manera, podríamos dejar de depender del poder”, explica.
En la Plaza Murillo se encuentra Palacio de Gobierno, el Parlamento, la Prefectura y la Cancillería de la República. Varios periodistas llaman a esta plaza “las esquinas del poder”.