Nuestro Cardenal
Nelly Rada O.
Con singular alegría, afecto y complacencia, la feligresía saludó el retorno de Monseñor Julio Terrazas a sus actividades pastorales, después de la exitosa intervención quirúrgica a la que fue sometido por prestigiosos médicos bolivianos en clínicas bolivianas.
Si los sentimientos se los grabará, nuestros eficientes galenos habrían encontrado en el corazón de su Eminencia, tres palabras: Amor, Paciencia y Perdón.
Amor por sus semejantes, pero sobre todo por los pobres y necesitados, amor por su pueblo y su Nación, consciente de que el amor mitiga la carga y hace dulce y sabroso lo amargo.
Paciencia ante torpes ataques y falsas sindicaciones, carentes de lógica y de respeto a su alta investidura. Es cierto que es difícil contentar a todos, mientras unos quisieran que el señor Cardenal pronunciase sus homilías con el brazo en alto y el puño cerrado, terminando las mismas con la frase: Patria o Muerte, otros estimarían muy adecuado que el Prelado sustituyera sus atuendos litúrgicos con prendas portadoras de siglas afines a intereses partidarios, encumbrando a unos en desmedro de otros.
Perdón, siguiendo la doctrina del Divino Maestro, y perdón a quienes lo ofendieron, porque no saben lo que dicen, aunque en algunos casos, dicen lo que no saben por su afán de ganar méritos ante sus mandantes.
Que el Señor bendiga a nuestro Cardenal y le otorgue salud y energía. Precisamos de su paternal guía y consejo conciliador.