Como las huelgas de todo género son el mejor recurso para no trabajar y llamar la atención, no podía brindarles más brillante oportunidad a los dirigentes o a quienes se atribuyen esa calidad, el ingreso en huelga de hambre del Primer Mandatario. Y es que hacía rato que no practicaban tan predilecto “deporte”, nada menos que “mano a mano” con el personaje que preside los destinos del país.
El Gobierno quiere enfrentar la crisis en la que está sumido el país con medidas demagógicas y distraccionistas, con un doble discurso, porque anuncia algo y cuando tiene que ejecutarlo hace lo contrario. Esta forma de gobernar del Movimiento Al Socialismo es repetitiva, demuestra falta de seriedad. Pero los gobernantes no dudan al echar mano de recursos del Estado para cumplir algunas determinaciones de carácter electoral y proselitista, como es el ofrecimiento de “bonos”, sobre todo cuando se aproxima una consulta popular.