1º de abril de 1825
La batalla de Tumusla
Floren Sanabria G.
España no quería perder su dominio sobre sus colonias americanas, de las que extraía ingentes riquezas que iban a engrosar las arcas del Tesoro Real de España y las fortunas particulares de los encomenderos que tenían mano de obra barata y aun gratuita.
Los altoperuanos tuvieron que sostener una guerra cruenta de 15 años. Sin embargo, después de la victoria de Junín (6 de agosto de 1824) y Ayacucho (9 de diciembre de 1824), nuestros mayores continuaron con la lucha heroica, esta vez contra la división del General Pedro Antonio de Olañeta, la que fue abatida en la batalla de Tumusla, el 1º de abril de 1825, por la acción del General Carlos Medinaceli. Ya antes el General José Miguel Lanza proclamó la independencia del territorio de los Charcas o Alto Perú, el 20 de enero de 1825; ingresando a la ciudad de La Paz, con sus tropas de guerrilleros salidas de las republiquetas de Ayopaya e Inquisivi.
Los patriotas altoperuanos proclamaron la independencia el 22 de enero y el General José Miguel Lanza tomó posesión de La Paz el 23, para esperar la llegada del Mariscal de Ayacucho.
Olañeta, el general español, había concentrado sus fuerzas en Potosí, aunque bastante disminuidas por las deserciones diarias y en número cada vez creciente.
El 29 de marzo llegó a Potosí el Mariscal Sucre, ascendido a ese máximo grado militar por el Congreso del Perú, Horas antes, había abandonado la ciudad el comandante realista para unirse al resto de sus fuerzas acantonadas en Tumusla. Allí comprobó que sus soldados se habían pronunciado por la independencia, encabezados por su segundo, el Coronel Carlos Medinaceli.
Con el deseo de restablecer su autoridad, Olañeta ordenó que sus seguidores atacaran a los rebeldes y por este empeño se produjo una breve escaramuza, en la que el General Olañeta perdió la vida. De esta manera, casi apagada, concluyó la guerra que duró 15 años.
Con el triunfo de Tumusla bajo las egregias figuras de Bolívar, Sucre y de cientos de patriotas, cayó el último baluarte de los españoles en el territorio de los Charcas y se consolidó en definitiva la libertad en América.
Las tres últimas batallas ganadas en Junín, Ayacucho y Tumusla fueron decisivas para la creación de Bolivia, el 6 de agosto de 1825.