Por: Eduardo Kucharsky Asport
Las cualidades humanas: La veracidad
| “Las mentiras producen tantos efectos como las verdades, sólo que los resultados son diferentes”
eka |
Las cualidades producen resultados y efectos muy diferentes de los que producen los defectos; cuando confundimos los defectos con las cualidades, son los resultados finales los que dicen la verdad.
La confusión entre defectos y cualidades siempre trae resultados adversos, cada ser humano con cualidades produce resultados positivos, benéficos y armoniosos y los defectos producen desengaño, sufrimiento y dolor.
En los momentos difíciles de la vida, son las cualidades que actúan como una tabla de salvación; y por el contrario, los defectos pueden provocar un hundimiento personal, por esta razón es bueno que cada persona pueda hacer una lista de sus cualidades con plena honestidad para poder conocerlos e intensificarlos, para que su vida se convierta en un progreso constante y pueda lograrse de esta manera, un avance indetenible hacia el logro de nuestras metas personales.
No hay peor enemigo que un defecto personal que uno se niega a reconocer, pues en la dinámica de la vida, los defectos nos hacen avanzar en un camino plagado de errores y desaciertos que podría llevarnos a un desastre personal.
Las cualidades son características personales que estimulan la inteligencia y promueven el equilibrio en las personas, aparte de proporcionarles la dicha y la felicidad que se merecen tener en esta vida.
La veracidad es una de las cualidades más valiosas e importantes que debería tener todo ser humano, pues como bien sabemos, sólo la verdad libera y no sólo libera, también fortalece, orienta y nutre al ser profundo de cada persona y también a su ser personal.
Cada persona tiene su verdad personal y esa verdad se manifiesta como la sumatoria de todos los resultados que produce, de toda la felicidad que pueda lograr para sí mismo y para sus seres queridos y también de todas las condiciones favorables a las que llamamos salud; si nuestra vida no es como quisiéramos que sea, si estamos creando demasiado dolor y sufrimiento, demasiados problemas innecesarios, es que ha llegado el momento de analizar con mucha sinceridad y serenidad interior la verdad de nuestra vida y decidir si queremos seguir viviendo así o si queremos mejorar esa maravillosa oportunidad a la que llamamos “nuestra vida”.
Darse a sí mismos un momento de respiro, un espacio temporal en el cual podamos soltar todos los problemas, es una de las decisiones más importantes que se deben tomar en la vida, pues es en esos momentos en que la verdad viene en nuestro auxilio y nos permite reorientarnos para poder pensar mejor y hacer mejor las cosas.
El valor de las personas radica en sus cualidades y en los defectos que sean capaces de reconocer, para poder transformarlos en las fuerzas capaces de ayudarnos a pensar mejor y a vivir mejor.
Para que nuestro querido lector o nuestra fiel lectora adquiera la cualidad y el poder de la veracidad voy a darle un pequeño ejercicio para que vea, escuche y experimente los efectos de la veracidad en su vida: escriba la siguiente afirmación y hágalo en series de cuatro, varias veces al día y durante varios días: “Elijo la veracidad como forma de vida”.
Si hace el ejercicio con determinación y lo repite en su mente muchas veces al día, los resultados que vaya a obtener serán sorprendentes pues la mente subconsciente tiene la capacidad de manifestar todo pensamiento constructivo que usted consiga memorizar e incorporar a su vida y a su manera de pensar; nos vemos en el artículo de mañana.
Querido lector, si alguna vez quiere conversar con alguien, simplemente llámeme a los teléfonos del pie de página y podremos tener una grata conversación.
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