Más es el ruido que las nueces
Por los anuncios previos del Ejecutivo sobre la importancia de la promulgación y puesta en vigencia de la nueva Constitución Política del Estado, realizada el pasado sábado, la población esperaba que con ese acto se abriría la senda hacia el desarrollo nacional y el reencuentro de los bolivianos, con justicia y bienestar social. Se dijo que habría un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías. Se planteó que Bolivia se funda en la pluralidad y el pluralismo político, económico, jurídico, cultural y lingüístico, dentro de un proceso integrador del país.
Pero al poco tiempo de esa promulgación la ciudadanía, los movimientos sociales y la propia militancia del Movimiento Al Socialismo nuevamente se sintieron defraudados, porque: “Más es el ruido que las nueces”, es decir que todo lo publicitado por el Gobierno no se cumple. La situación no ha cambiado porque continúan los resabios del pasado, de poco sirvieron las costosas campañas pre referéndum y los acuerdos no sólo con los partidos políticos afines al masismo sino con las regiones e instituciones sociales y laborales del territorio nacional.
Las autoridades del Ejecutivo y los dirigentes del partido de gobierno antes de la promulgación y la puesta en vigencia de la nueva Constitución se llenaron la boca de conceptos para decir que ese documento era el instrumento más valioso y oportuno para hacer realidad el cambio en Bolivia. La expectativa creada obligaba a esperar los primeros actos para dicha transformación del país, comenzando con la emisión del decreto respaldatorio de la CPE en vigencia, para la nueva estructura del Poder Ejecutivo. Por todo lo anunciado, se esperaba una participación equilibrada de todas las regiones del país, como también equidad de género y la presencia de todos los sectores sociales, sin discriminación o marginamiento.
Conocida la nómina de los integrantes del Ejecutivo, grande fue la decepción popular, porque las autoridades del Gobierno no obraban según sus prédicas en las que se basó el discurso oficial para justificar y ponderar la nueva CPE. Y es que en la primera determinación no se tomaba en cuenta ni siquiera la primera parte de la Carta Magna referida al Modelo de Estado, porque el primer gabinete ministerial de esta nueva etapa no es multinacional, al no estar representados los departamentos de Potosí, Oruro, Santa Cruz y Pando. Por ello 12 ministros son oriundos de La Paz, cinco de Cochabamba, mientras que Chuquisaca, Beni y Tarija tienen a un solo oriundo. Tampoco están representados plenamente los pueblos originarios, los indígenas y los movimientos sociales, porque tres cuartas partes de ese equipo ministerial es burócrata afín al MAS, el 25 por ciento restante está integrado por personas de extracción indígena, militantes del MAS.
A propósito, un alto dirigente masista, ex constituyente y líder campesino, calificó al equipo ministerial como “gabinete neoliberal”, sin descartar que su forma de actuar será la de siempre, es decir que velarán por sus intereses personales y de clase, dejando en el desamparo a las mayorías nacionales. Se piensa que sus miembros son arribistas, que por influencias familiares y de amistad usurpan cargos que debían ser ocupados por representantes de movimientos sociales, de indígenas, de organismos laborales y especialmente representantes de cada departamento.
Cuando se esperaba un cambio total, resulta que aumenta el número de ministros a 20, de los cuales 12 mantienen sus cargos, tres cambian de cartera, se crea tres nuevas carteras, dos salen del equipo ministerial y cinco son nuevos ministros. Se mantiene el anterior esquema a pesar de las acusaciones de corrupción y contrabando a algunos colaboradores de Morales Aima. Por esta razón un conocido dirigente político ajeno al Gobierno sostuvo que se ratificó a los “intocables”, lo que puede afectar a la investigación sobre corrupción en YPFB.
Luego de ser posesionado el nuevo gabinete ministerial surgieron críticas en sentido de que este equipo ministerial es unicultural, capturado por la “oligarquía” de las ONGs, que carece de equidad social, de género (sólo 4 son mujeres) y no representa a todas las regiones del país. También se afirma que no están los mejores profesionales del país, que se consolida la protección a la corrupción y crece la burocracia. Por todo lo mencionado se advierte que el Gobierno no tiene la intención de variar su política ni cambiar a sus operadores de acuerdo con la filosofía de la nueva Constitución Política del Estado.