Bajo pretexto de mantener costumbres y tradiciones
Excesos en consumo de alcohol rebasa la tolerancia
Casi todos los días, en especial los fines de semana, se puede ver a jóvenes ebrios por las calles del centro paceño y otras zonas. |
• Varias personas proponen elaborar una ley para restringir en horarios o prohibir la venta de cerveza y licores.
El exceso en el consumo de bebidas alcohólicas, incluso desde la adolescencia, se ha convertido en una práctica que rebasa la tolerancia de la población.
El departamento de La Paz es una de las regiones que tiene uno de los mayores índices de personas que consumen cerveza, singani y ron. La lista incluye licores de dudosa procedencia y aquellos adulterados que pueden causar severos daños al organismo.
Bajo el pretexto de la defensa de las costumbres y las tradiciones la ingesta de alcohol está presente, siempre, en prestes, fiestas patronales, carnavales, matrimonios, bautizos, “rutuchas” y hasta los entierros con los famosos “quita penas”.
Una gran parte de los paceños, aunque no son los únicos, recurren a cualquier motivo para beber. Entre los extremos está como causa si gana, pierde o empata un equipo de fútbol. Cualquiera de los resultados sirve para brindar y terminar en una farra monumental.
En un sondeo de opinión, varias personas dijeron a EL DIARIO que es lamentable que los jóvenes hombres y mujeres, en especial, sean parte de lamentables escenas en las calles cuando están tendidos en las calles y hasta semidesnudos por causa de la borrachera.
Los consultados aseveraron que alguna autoridad debería elaborar alguna ley para restringir la venta e incluso el empleo excesivo de bebidas alcohólicas.
Entre los entrevistados, Marina de Mejía reconoció que alguna vez consumió alcohol por un acontecimiento, uno a dos vasos, pero dijo que actualmente hay demasiada libertad para ingerir licores sin importar la edad.
“Lo que pediría a las autoridades es que cierren los bares donde hay bebidas baratas que algunas veces son adulteradas y causan daño a las personas. Esas bebidas trastornan y hasta hacen perder la conciencia”, mencionó.
Entre las causas, ella dijo que es posible que los jóvenes y hasta niños consuman alcohol porque están en la calle o tienen problemas familiares.
A su turno, Otilia Quispe Torres aseveró que es una costumbre arraigada tomar en ocasiones especiales, como fiestas, cumpleaños, matrimonios, prestes y a veces un brindis familiar.
Sin embargo, coincidió en la preocupación porque los menores de edad “están en las calles tomando, sin zapatos y tirados” y también pidió la clausura de lugares que venden bebidas alcohólicas en exceso.
Desde el punto de vista masculino, Juan Carlos Montaño mencionó que los tragos animan una fiesta y que a veces son necesarios para que uno pueda divertirse con alegría.
Dijo que lo malo está en que los usos y costumbres hacen que se aumente el consumo, porque desde que uno ingresa a un acontecimiento recibe todo tipo de bebidas alcohólicas.
Ante tal panorama, Montaño planteó como una posible solución que sea adoptado el sistema de control que está vigente en Chile, donde está prohibido vender bebidas alcohólicas a menores y se tiene horarios restringidos para el consumo de licores.