Día del Ferroviario
Ramón Claure Calvi
El 21 de enero de 1938, Germán Busch Becerra, Presidente de Bolivia, mediante disposición legal formalizó la Caja Social Ferroviaria e instituyó el Día del Ferroviario. En la oportunidad, el presidente Busch pronunció un discurso del que destacamos un concepto: “Con hombres como los ferroviarios, Bolivia será grande”. ¿Por qué éste concepto?, probablemente en opinión del Presidente, el ferrocarril y los ferroviarios cumplían un rol de singular importancia. Al paso del tiempo y los vaivenes políticos, la Caja Ferroviaria al cabo de haber cumplido funciones ejemplares entre sus similares, desapareció y lo que es más, esos vaivenes políticos cubrieron con un manto de olvido a los ferrocarriles y a sus trabajadores que, en cierto momento, llegaron al umbral de un sindicalismo sensato y revolucionario.
De no haberse adoptado la política de la mal llamada capitalización y de haberse puesto en práctica estudios técnicos-estructurales que aún existen y la paulatina modernización que se puso en práctica en 1963, pasar de la tracción a vapor a la tracción diesel, en este momento el Sistema Ferroviario, así con mayúsculas, estaría cumpliendo un papel protagónico de integración entre Occidente y Oriente del territorio patrio, brindando al usuario nacional e internacional, seguridad, rapidez, continuidad y costos competitivos. Algo más, científicamente está comprobado que el calentamiento de la atmósfera terrestre -tema internacional de actualidad-, se debe en gran proporción al bióxido de carbono generado por los vehículos con base en combustibles fósiles. El ferrocarril, a pesar de también utilizar el mismo combustible, por su composición y funcionamiento contamina el medio ambiente con menos del uno por ciento; consecuentemente, entre sus muchas cualidades, ésta puede ser una de sus principales.
Transcurrieron 71 años desde aquélla memorable fecha, la Red Andina que así se denomina desde la capitalización, con una longitud vial de 2.274 Km. que cubre las ciudades de La Paz, Oruro, Cochabamba, Potosí y Sucre, con conexiones a Arica y Antofagasta (Chile), Villazón frontera con la Argentina, está destruida en aproximadamente 1.600 Km., un 70.3 por ciento, como efecto de la capitalización. El servicio que presta de Oruro a Villazón y Antofagasta, son trenes de turismo (¿?), una distorsión premeditada para destruir la Red Andina y evitar la Interconexión Aiquile-Santa Cruz.
El pasado 30 de diciembre, luego de compulsar lo que viene sucediendo en los últimos 12 años y 9 meses de capitalización ferroviaria, me tomé el atrevimiento, mediante nota enviada al Viceministerio de Transportes con copia al Ministro de la Presidencia, desafiar a un debate público para examinar y definir la política ferroviaria. En lo personal, y otros ex ejecutivos, funcionarios medios y trabajadores de base, convencidos de que el Sistema Ferroviario en Bolivia, por nuestra ubicación geográfica es insustituible, lo que no quiere decir oponerse a la construcción planificada de carreteras. Estos valores guían nuestro empeño para insistir en su recuperación legal y legítima, no lo hacemos por consigna política ni intereses particulares, lo hacemos por convicción y por el país.
A propósito, en cuanto al cambio que propugna el Presidente de Bolivia, en mi concepto y otros que comparten la misma inquietud, la recuperación de los ferrocarriles, su recomposición y la construcción del Aiquile-Santa Cruz son puntales muy altos en el proceso del cambio. El Sistema Ferroviario -entiéndase-, no es tema político, por sus características técnicas y efectos económicos, es un instrumento logístico y geopolítico de alcance nacional e internacional.