Brasil sufre consecuencias de crisis financiera internacional
Brasilia, (BBC Mundo).- Brasil, la economía más grande de América Latina, parece estar sufriendo los estragos de la crisis financiera internacional como ningún otro país de la región, fundamentalmente en lo que concierne al empleo.
Según una investigación de la Fundación Getulio Vargas (FGV), un centro de estudios privado, un tercio de las industrias brasileñas se dispone a despedir trabajadores en el transcurso de enero.
Reducción de personal
La FGV consultó a 1.086 empresas que ocupan a unos 1,3 millones de empleados y, de todas ellas, el 32,5 por ciento informó su intención de reducir personal. Esto significa que más de 420.000 trabajadores podrían quedarse en la calle.
La cantidad de industrias que planean disminuir su fuerza laboral supera con creces al promedio de los últimos 15 años, que ha sido de alrededor del 19 por ciento. “La situación es mucho más preocupante que hace más de una década. La crisis es global y no hay adónde salir corriendo”, dijo Jorge Ferreira Braga, experto de la FGV.
Industrias más golpeadas
Según el estudio, las industrias con mayor intención de recortar empleos son aquellas cuyas ventas dependen del crédito, como la automotriz y la de electrodomésticos; las vinculadas a planes de inversión, como la de maquinaria, y las relacionadas con la exportación, como las de celulosa y acero. Varias de ellas ya han reducido sus plantillas o han dado vacaciones forzadas a su personal. El panorama parece más sombrío aún si se tiene en cuenta lo que ha ocurrido en diciembre en todos los sectores económicos.
Según cálculos independientes, ese mes unos 600.000 brasileños perdieron sus empleos y 150.000 vieron suspendidas sus tareas en todos los sectores de la economía (las cifras oficiales hablan 40.000 despidos, pero no incluyen el trabajo informal).
“Ya no cabe duda de que la crisis mundial ha llegado a Brasil. Todo tipo de datos lo confirma”, comentó a BBC Mundo el economista Claudio Gonçalves, de la consultora Planning de Sao Paulo.
Gonçalves explicó que la mayoría de las industrias que han despedido trabajadores -o planean hacerlo- han sido afectadas por una “sequía” de financiamiento asociada a la turbulencia global. Ahora se teme que la difícil situación que atraviesa el sector productivo se traslade a los rubros de comercio y servicios, que ocupan a la mayor cantidad de brasileños. Mirando hacia el futuro, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva pronosticó un primer “trimestre preocupante” para la economía de Brasil y prometió medidas para que la crisis afecte lo menos posible a los trabajadores.
Para ello, el Mandatario ha intentado mantener el nivel de obras públicas y ha inyectado dinero a los bancos estatales con el fin de que se restablezca el crédito a las compañías, además de tratar de convencer al sector privado de que invierta más.