Exposición “El espíritu del agua” en el Museo Nacional de Arte
LA IMAGEN PICTÓRICA EN ESTE CUADRO, “CATEDRAL DE LA PAZ”, DA LA IMPRESIÓN DE QUE LA ARTISTA CAMBIA SU ESTILO HACIA UN INSINUANTE IMPRESIONISMO. |
El Museo Nacional de Arte iniciando sus actividades culturales de la presente gestión, inaugurará el jueves 8 de enero la exposición “El espíritu del agua” de la artista Gilka Wara Liberman a las 19.00 horas.
A través de esta muestra que estará abierta al público hasta el 1 de febrero, el museo presentará la labor artística y creativa realizada por Liberman en el campo de los óleos y temples sobre yeso, destacándose entre ellos la temática del agua y conservación del estilo “naif libre” y “espontáneo” con una amplia gama de colores.
El título genérico de los cuadros, según la misma autora, se encuentra íntimamente ligado al contenido de cada uno de los trabajos pictóricos, bajo la premisa de que los amantes de este arte, puedan realizar una óptima y detenida lectura de las obras, permitiéndoles de este modo adentrarse en los detalles justificativos de su nominación.
En este sentido el cuadro “Espíritu del agua”, que hace alusión inaugural a la muestra, pone de relieve al líquido vital, el cual toma características artísticas convocando a seres humanos y animales en medio del esplendor de la naturaleza viviente.
Puede sorprender al observador la presencia de plantígrados, reptiles y batracios en medio de algas marinas, helechos y árboles en cuyo centro asoma tímidamente la silueta humana que equilibra el contenido total. Esa tendencia también estabiliza la intención artística de “Ave guardián” con claros elementos volátiles.
El cuadro “Meditando en el agua” marca un alto en el recorrido de las pinturas. La figura femenina surge en el centro artístico de Gilka Wara al dar paso a nuevas sorpresas guiadas por la inteligencia creativa o el talento estimador que también se concentra en “Mujer agua”, por fijar la figura en un plano de fácil apreciación en medio de elementos a ser “descubiertos”.
En “Jaguar” se reitera como eje de la obra, la imagen de la fiera salvaje en un contenido de figuras equilibrantes logradas con visible habilidad artística.
El “naïf” de Gilka Wara no deja de lado el auge de una “Primavera” ni pasa por alto la belleza en “Flores”, pinturas donde el colorido es de hecho motivo de atractivo para una exposición pictórica, añadiéndose, por sus características los titulados “Paraíso de loros, Patos y Picaflor”.
Se puede observar en esta serie además tres cuadros, que dan impresión de tomar otra dirección: “Puente de los suspiros”; “Catedral de La Paz”; y la “Cruz escalonada textil”, como dirigiéndose a un insinuante impresionismo, aún velado, pero interesante.
Mucho se puede decir de la exposición que se inaugura en el Museo Nacional de Arte, pero vale citar “Jesús en la Cruz”, en una alusión plástica a lo místico, enlazado con el origen de la existencia de todos los seres de la naturaleza. También cabe mencionar la obra “Gilka nocturna”, por ser un contraste cromático en una serie caracterizada por la luminosidad. En síntesis, la artista sorprende con una exposición plástica de atractivos alcances.