Título argentino a pedir de Boca
Boca Juniors cayó ayer 1-0 con Tigre pero por diferencia de goles enarboló el 23er título argentino en su rico historial, en un campeonato Apertura inolvidable ya que su visceral enemigo River Plate terminó último.
Leandro Lázzaro marcó a los 67 minutos pero a la larga ese resultado le abrió a Boca el camino a la euforia dentro de un decisivo triangular en el que también participó San Lorenzo, y al que se llegó porque junto con Tigre terminaron empatados en puntos al término del campeonato.
Tigre cayó 2-1 ante San Lorenzo en el primer duelo jugado el pasado miércoles, pero se mantuvo en carrera gracias a la victoria de Boca 3-1 sobre el "Ciclón" el sábado. Por diferencia de goles, un empate y hasta cayendo por un gol le dada el título a Boca, tal como ocurrió.
Boca se dio el lujo de comprarle el año pasado a Juan Román Riquelme al Villarreal español en 15 millones de dólares, lo que vale todo el plantel de Tigre, cuyo jugador más cotizado es en volante Martín Morel, cotizado en unos 3.000.000 de dólares.
Riquelme, el cerebro de Boca, no jugó porque acumuló cinco amarillas lo que equivale a un partido de suspensión, mientras que Morel pasó virtualmente desapercibido.
Boca no le dejó resquicio para la duda y fue inclinando la cancha a su favor y le dio el primer toque de alerta a los 20 minutos cuando Leandro Gracián encaró con velocidad, tocó en profundidad para Luciano Figueroa y su remate a quemarropa fue atajado por Ardente, quien a los 27 años hizo su debut en la primera división porque le titular Daniel Islas, no jugó porque fue suspendido por un partido por acumulación de tarjetas amarillas.
Lo más claro de Tigre sobrevino pasada la media hora con un cabezazo de Lázzaro que se fue apenas desviado.
A los 39 minutos Lucas Viatri remató fuerte a un costado y Ardente volvió a responder y poco después Jesús Dátolo se escapó como un gamo desde el medio campo y cuando quedó solo frente al arco adelantó la pelota y perdió una clara oportunidad de gol.
El bostezo del segundo tiempo se quebró cuando Tigre marcó un gol gracias a un golpe de cabeza de Lázzaro, ante una pésima salida de Javier García.
Y poco después, y en algo inusual en el fútbol mundial, el técnico de Boca Carlos Ischia sacó a García y lo puso a Josué Ayala. Si no es por lesión, un arquero no se cambia. Ischia lo hizo y eso seguramente traerá una gran debate en el balompié nacional.
Luego el partido se hizo trabado, sin acciones de gol, y con el pitazo final la hinchada de Boca respiró aliviada y desató su alegría en la cancha de Racing Club. ante unas 35.000 personas y que no estuvo lleno por cuestiones de seguridad.