Agropecuaria y caminos ante la desocupación en Bolivia
Aldo Luna Maceda
Bolivia está comenzando a sentir los efectos de la crisis financiera y económica mundial y para contrarrestarlos coyunturalmente requiere la producción de alimentos y la construcción, con carácter de urgencia, de caminos en todo el nivel, ya que sin ellos no es posible el traslado de alimentos a los centros de consumo y al mismo tiempo es la solución a la desocupación en masa que se nos viene encima. El cierre definitivo del Tratado de Libre Comercio con EEUU ocasionará el cierre de cientos de fábricas, dejando en la calle a miles de trabajadores.
La baja cotización de los minerales, como el zinc y el estaño, está ocasionando cese de numerosas cooperativas, por acumulación de minerales, sin tener mercados para colocarlos y la desocupación es un gran problema social. El descenso del precio del gas y el petróleo causa una crisis financiera mundial, que afecta inclusive a EEUU, con carácter recesivo. En Bolivia las regiones que perciben regalías departamentales verán reducidos sus ingresos a la mitad, con lamentables consecuencias para sus economías. La pérdida del mercado de EEUU y de la Unión Europea es grave para la economía boliviana, ya que a estas alturas Bolivia está en problemas.
Ante este cuadro económico y financiero, con urgencia se debe crear nuevas fuentes de trabajo ante la desocupación y una forma de solución inmediata para absorber a los desempleados es realzar una POLITICA CAMINERA coyuntural y para ello se tiene que utilizar fondos de emergencia. La producción nacional de alimentos debe ser motivo de otra POLITICA AGROPECUARIA, en la actual coyuntura. El Banco Central de Bolivia tiene un fondo de reserva financiera de 7.500 millones de dólares, que puede ser usado para estos casos. Hay que evitar en lo posible usar esos fondos para importar alimentos o subvencionar productos de otra índole, porque en esa forma, paulatinamente irán disminuyendo esos recursos para importar alimentos o subvencionar productos de otra índole.
Es preciso que los bolivianos produzcamos nuestros alimentos y para ello los viceministerios de Producción y Desarrollo económico deben proveer semillas y útiles de labranza a las centrales campesinas, con la finalidad de producir trigo, arroz y azúcar e incrementar la ganadería para la subsistencia alimentaria de los sectores populares y así abaratar el costo de vida y evitar el agio y la especulación.
En lo que se refiere a vinculación caminera, el año pasado el BID ofreció 120 millones de dólares para el financiamiento del tramo caminero Santa Bárbara –Caranavi – Quiquibey – Yucumo – Rurrenabaque - San Borja, pero todo quedó en proyectos y papeles con buenas intenciones, porque en el momento no hay siquiera licitación, perdiendo La Paz la conexión vial con el Beni. Otro proyecto sin consecución es el tramo Choro-Porvenir, por falta de financiamiento económico. La Administradora Nacional de Caminos y el Servicio Departamental por falta de recursos económicos sólo se dedican al mantenimiento, en unos casos de caminos improvisados, incluso de herradura y en otros sin ripiado o simplemente reducidos a senderos de penetración sin mejoramiento.
Se necesita en IXIAMAS, en el norte de La Paz, un aeropuerto para naves pequeñas, porque así se supliría en parte la falta de caminos y sería un gran aporte para el turismo de la zona del MADIDI. Es necesario incrementar la infraestructura caminera, tramo por tramo, de acuerdo con las posibilidades económicas de cada departamento, porque la realidad es clara: si no hay caminos no se puede impulsar la producción de alimentos, es decir sin vías de acceso a los centros de consumo.