Tacha a los organismos financieros internacionales
La Alternativa Bolivariana para América (ALBA), que como miembros titulares cuenta con Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Cuba, algunos de cuyos presidentes concurrieron a una Cumbre en Caracas, y como países invitados Ecuador, Honduras y Dominica, tomó acuerdos iniciales frente a la crisis financiera internacional, pero catalogados más en el orden retórico y declarativo que en el terreno práctico, aunque este capítulo se hace muy relativo por motivos obvios. En ese nivel, destacaron más las intervenciones de los presidentes de Venezuela y Bolivia. Así éste redondeó sus ideas en la fundación de “un nuevo modelo financiero mundial”, el que para la región pasa por la sustitución del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Fondo Monetario Internacional y la Corporación Andina de Fomento, “por nuevos instrumentos”.
El presidente Morales enfatizó en relación con la Organización Mundial del Comercio (OMC) –que no quedó al margen de las críticas- que sólo sirve para proteger los intereses de los millonarios, debiendo correr la misma suerte de los organismos financieros internacionales. Por su parte, el presidente Hugo Chávez condenó al BID y a la CAF como “mecanismos de presión” en el otorgamiento de créditos, aconsejando salir de ellos y “hagamos un banco nuestro”, dijo. Al constituir la CAF “el brazo financiero de la CAN… habría que cerrarla y este edificio de aquí podría ser sede más bien del banco nuestro”, según propuso.
El cónclave coincidió con las primicias noticiosas de la interrupción del APTDEA, de modo que las propuestas del presidente boliviano cobraron matices de mayor avanzada, por supuesto a la par de una nueva OEA sin los Estados Unidos. Si se considera a la CAF como “brazo financiero” de la CAN, es a ésta a la que con más propiedad se tendría que proponer la creación de un banco propio y no a la todavía incipiente ALBA. En esa supuesta entidad crediticia a nivel de la CAN, sería Venezuela casi la única fuente financiera y no tardaría mucho en privilegiar sus propios intereses, aunque su líder pontifique sobre la solidaridad.
La reunión no se paró “en chiquitas”, sino que avanzando a zancadas delineó una moneda común para la ALBA sin que trascienda su implementación ni sus mecanismos, que de suyo se presentan complejos. Si bien esta no parece la meta final, al menos se trataría de una divisa sustitutiva del dólar para el intercambio comercial de los miembros de la Alternativa Bolivariana, aunque apreciando su poco flujo comercial tal vez no sea adecuado implementarla.
Estas propuestas que para lamento de sus propugnadores no alcanzan a expandirse por el continente, bien pueden llamarse bravatas financieras, no obstante tienen apoyo en la Constitución venezolana y en el proyecto de la boliviana, a través de un articulado que subsume la soberanía nacional a una integración de países latinoamericanos bajo el palio izquierdista, aunque obviamente no lo explicita así, lo que no significa precisamente la integración de toda Sudamérica, sino de la que den lugar las circunstancias. Pese a esta abstracción se ha previsto de esa manera.
Entretanto los acuerdos de Bolivia, Venezuela y Cuba, principalmente, están empezando a verse en Europa con cautela, mientras en lo comercial la Unión Europea no abandona su posición “pragmática, realista y tecnócrata”, a la que se añade la preocupación por la primacía de lo político sobre lo económico como común denominador de Latinoamérica, y que el ALBA demuestra practicar a cabalidad.