Entel en el contexto de creciente competencia
Remy Solares A.
La desregulación del mercado de telecomunicaciones en Bolivia marca, a partir del 2003, una nueva época para las operadoras. En menos de seis años se ha consolidado la nueva visión de un sector con la conclusión del monopolio. Existe una tendencia progresiva que convive con la innovación tecnológica y las dificultades financieras para abordar la expansión y modernización permanente de las redes.
A más de tres meses de la nacionalización de la principal empresa de telecomunicaciones y los nuevos tiempos que se avecinan, muy especialmente para Entel, recuperada por el Estado en el nuevo contexto de creciente competencia, no se garantiza claramente la supervivencia con mantenimiento sin que afecte el sustento de su mercado, sin la integración de una nueva óptica de marketing en las estructuras comerciales de nuestro país y sin la obsesión por la calidad en todos los niveles de la empresa, incluyendo una seria evaluación del personal superior y de la planta técnico-administrativa, para que cumpla el rol social y empresarial-estratégico aplicando un modelo técnico-operacional conforme a una evolución constante en la calidad de la prestación de servicios.
En mi criterio Marketing y Calidad han de configurar también nuevos vectores de gestión para soportar en ellos una nueva visión de la principal operadora de telecomunicaciones en Bolivia, disuadiendo a los competidores potenciales de su capacidad para triunfar en nuestros mercados. Es lo que he pretendido definir en los proyectos y diferentes artículos técnicos elaborados por mi persona, como la planificación de la superioridad.
Bajo la administración del Estado, el reto es gigantesco, como suelen serlo para las empresas que gestionan en diferentes países. Por eso debemos abordarlo con rigor y con técnicas de sencilla pero tenaz aplicación
1.- Se debe establecer un sistema de gestión y una cultura corporativa basados en la satisfacción de los clientes.
2.- Hay que generalizar la sensación de que en todos los empleados se dé la condición de proveedor y cliente fomentando la ejecución correcta sobre especificaciones posibles.
3.- Se tiene que fomentar la prioridad de la atención a los clientes frente a la seguridad de los procedimientos y normas que se apliquen.
Las políticas de calidad total suponen una fertilización coherente de las estrategias avanzadas de marketing. De hecho, las mayores oportunidades de desarrollo de un programa consistente y duradero de gestión de calidad dependen de las capacidades de la empresa para asumir las ideas del cliente, su existencia en el interior de la empresa y su carácter condicionante del perfeccionamiento de los empleados.
Indudablemente Entel se enfrenta y se enfrentará a un mercado cada vez más exigente con necesidades vinculadas a nuevos productos y servicios que están surgiendo por el incesante avance tecnológico y ante la ineludible obligación de mantener los precios. La estructura tarifaria tendrá que ser permanentemente revisada con la inclusión de parámetros socio económicos, además de una realidad a ser altamente considerada que empuja el mercado, como es la disminución de la vida útil de los sistemas por obsolescencia técnica.
Será importante entender que la gestión tradicional podría llegar a suponer que las innovaciones tecnológicas no ofrecen reducciones significativas en los costes. Sin embargo, es imprescindible convencerse de que un cambio en la filosofía de gestión es necesario para lograr mejores índices de satisfacción en los clientes o usuarios y reducciones de costes simultáneamente. Ello es posible si se contempla la verdadera oportunidad que nos ofrecen los sistemas de gestión para elevar la Calidad amplia y elevada a la que Entel debe prestar atención importante.
Si ahora se pretende hacer grandiosas inversiones ya anunciadas por 120 millones de dólares, el desafío por mejorar la calidad y los procedimientos de gestión, para preservar el mercado que actualmente tiene, son también mayores, ya que se tendrá que contar con políticas claras y de alto criterio administrativo.
Queda mucho por hacer.