La democracia demagógica produce arbitrariedades
My. (SP) Arq. Armando Vaca Moreno
Esta afirmación tiene más de 200 años de antigüedad y se encuentra más vigente que nunca, especialmente en los actuales momentos de nuestra historia republicana. Si en el pasado fueron los representantes de la clase dominante quienes nos gobernaron con demagogia y arbitrariedades, ahora es el actual Gobierno que en nombre de nuestro pueblo nos gobierna con el mismo método.
Esta afirmación, tan sabia y profunda, ¿calza en el presente?, claro que sí, cuando vemos a nuestra primera autoridad política cometer arbitrariedades de toda naturaleza, para luego, sin desparpajo, afirmar que sí lo hace, pero que cuenta con suficientes asesores “inteligentes” para “corregir” o poner las cosas en su orden, justificando lo incorrecto. ¿Dónde estamos, querido pueblo boliviano? Creemos que hemos vuelto a la prehistoria de la política, donde se impone el más fuerte y no por la razón y el entendimiento para resolver de la manera más inteligente posible nuestras contradicciones.
Escuchamos al presidente Evo Morales amenazar permanentemente a la oposición, por un lado llama a la concertación y por otra amenaza con intervención y con el garrote, sino no es por las buenas puede ser por las malas. Pareciera que se ha dejado influir por uno de los principios doctrinales del Estado chileno, que dice: “o por la razón o por la fuerza”. Mejor será, en todo caso, “por la fuerza de la razón”, ¿no le parece, presidente Morales?, esto último es más sabio.
Si nuestro Presidente comete arbitrariedades, que además admite como ciertas, qué se puede esperar de autoridades de menor rango en la dirección del Estado, además de nuestro pueblo, ya que se ve casi a menudo linchamientos en un lugar y otro del país en nombre de la supuesta justicia comunitaria. Verdaderamente hemos vuelto a la política de la barbarie, la intolerancia y la irracionalidad.
En nuestro país, de todos los bolivianos, existen contradicciones, como en cualquier Estado del mundo, pero en la actualidad se las quiere resolver sin usar el diálogo y el entendimiento. El Gobierno permanentemente dice: “si no me das lo que quiero te apaleo o te intervengo”.
Esas contradicciones en Bolivia son producto de cómo la gente de las diferentes regiones interpreta la realidad de la vida y el mundo, pero no por ello el Gobierno tiene la potestad para hacer lo que le venga en gana, como el caso de Pando.
Desearía recordar de dónde viene la palabra democracia, siempre recurriendo al “mata burros” Larousse. Demos significa pueblo y Kratus autoridad, en resumen, “autoridad del pueblo”, lo que no significa en definitiva “todo el pueblo”. No hay ni ha existido democracia para todos, eso sí para un determinado sector y se gobierna en función de éste. Ahora le ha tocado al “pueblo olvidado” por centurias, nos alegramos, pero que ese poder que ejercen las masas sea conducido por la verdad y no por las demagogias, como ha sucedido siempre. También en el actual Gobierno hay actos de demagogia.
Asociaremos lo que decía Aristóteles en su política sobre la democracia demagógica, con la democracia en Bolivia, además fundamentalmente con la política. ¿Qué es la política?, para algunos es el “Arte de gobernar”, “el arte de conducir no sólo el Estado sino al pueblo en general”, para otros es el “Arte de lo posible”, en la época moderna se ha desarrollado un nuevo concepto que es: “La ciencia de lo posible”. Para el que escribe este pequeño comentario es “La ciencia de la verdad”. Estos cuatro conceptos no coinciden ni con la democracia ni con la política, pero sí con lo que decía Aristóteles, la democracia demagógica.
Cuando permanentemente se acude al sofisma, ya no estamos diciendo la verdad, estamos reemplazándola por una cuasi verdad, pretendiendo confundirnos con promesas que no se puedan cumplir. Cuando escuchamos a nuestro Presidente afirmar que en 20 años alcanzaremos en desarrollo a Suiza, ¿se dan cuenta?, nada menos que a Suiza, entonces no estamos diciendo la verdad. Estamos acudiendo a un sofisma para reemplazar la realidad de nuestro atraso y pobreza, por la verdad que es otra. Con esto no decimos que llegaremos a la verdad absoluta que es la de Dios, pero sí reconozcamos que somos un país sumamente atrasado y pobre, esta es la realidad incontrastable.
Como decía anteriormente, el mundo está lleno de contradicciones, algunos las superan para desarrollarse, son necesarias para avanzar, siempre que no sean insalvables (contradicciones fundamentales). En Bolivia las tenemos a partir de visiones diferentes de la vida y del mundo, pero esperamos que cuando existe un Gobierno que dice la verdad y es sabio, esas contradicciones son superables. De este modo creemos, señor Morales, Presidente de todos los bolivianos, que debe gobernar para todos y no sólo para un sector de la población. Tiene que primar en la conducción de nuestro país la razón, para cumplir con el principio fundamental de que “La unión es la fuerza”.
Sr. Presidente, unifique la Nación, sea un nuevo Mandela, pero en nuestro país y se dará cuenta de que uniéndonos se cumple esa divisa: “La unión es la fuerza” y avanzaremos hacia el futuro con esperanza y fe.
POR LA PATRIA, LA VIDA MISMA.