Descolonización
Eric Cárdenas del Castillo
En uno de los últimos actos oficiales de la ex Ministra de Educación, realizado en el área rural, donde se presentó un programa de Educación Alternativa, financiado por el gobierno de España, el presidente Evo Morales, una vez más, arremetió contra la “cultura occidental”, que a su juicio es la “cultura de la muerte”, a contrario sensu de la cultura originaria que sería de la vida.
Se entiende por Colonia el territorio alejado de las fronteras de un país, pero que forma parte de éste por ocupación física y cultural; también como la etapa histórica de algunas naciones cuando pertenecían a España u otra potencia. En nuestra realidad el período “colonial” abarcó desde 1532, cuando llegaron los españoles a estas tierras del Kollasuyo hasta 1825, cuando nos emancipamos del reino de España.
La llegada “casual” de los españoles a tierras americanas y en especial a las del “Incario”, donde todo era del Inca, una suerte de Dios en el mundo, significó no sólo el arribo de unos hombres raros vestidos de armaduras y en cabalgaduras, a quienes se los creyó dioses, sino también la llegada de una nueva cultura -la europea- de ese tiempo, heredera de la cultura Judeo-cristiana - greco-romana- que es la matriz de la cultura occidental, fundamentada en el “cristianismo”, doctrina enseñada por Cristo y que podemos resumirla como la doctrina del “amor al prójimo”, adicionada a la griega antigua, con el pensamiento de los sabios: Socrates que predicó la práctica de las virtudes, Platón el socialismo y Aristóteles la democracia y el estado de derecho, entre muchos otros pensadores; también en la romana que nos legó su extraordinario “Derecho” y el idioma latín del que derivan casi todas las lenguas del mundo moderno, y la organización de las instituciones que hacen aún al Estado. Es también parte de la cultura occidental el pensamiento de los filósofos de la “patrística” o padres de la Iglesia, entre los que se destacan San Agustín y Santo Tomás, y más tarde de todos aquellos que introdujeron el pensamiento de la soberanía, el Estado Nacional, la democracia liberal, el socialismo, etc., como Altussio, Groccio, Juan de Mariana, Bodino, Hobbes, Locke, los enciclopedistas franceses, Hegel, Kant, Marx, etc.
La cultura occidental además nos ha regalado un importante avance científico tecnológico, como la electricidad, y sus derivados: luz, telégrafo, teléfono, radio, televisión, informática, etc.; el automóvil, naves aéreas, hasta llegar al espacio, sin desmerecer los aportes de la cultura árabe -con las matemáticas- la asiática que recogió Marco Polo, etc.
El indigenismo fundamentalista, con agregados socialistas marxistas, ha llegado de la mano de Evo Morales y el MAS, que pretende descalificar todo lo que no sea su visión política ideológica confusa, entre esa la cultura de occidente, reinventando 36 naciones indígenas, la mayoría inexistentes, sólo para controlar hegemónicamente el poder y el país, está impreso en el proyecto de Constitución Política que fue maquillado en el Parlamento.
El argumento de que antes de la llegada de los españoles, estas tierras eran el “paraíso terrenal”, es sólo propaganda, pues ya varios investigadores han establecido que en el Kollasuyo, después Audiencia de Charcas, el pueblo aymara que fuera férreamente conquistado por el Inca, fue rodeado de mitimaes quechuas, de modo que sus rebeliones contra el Inca fueron dominadas y cuando arribaron los españoles, se pusieron a su servicio por la creencia de que serían liberados de la opresión incaica, aliándose a los ibéricos, como lo relatan el cronista Pedro Cieza de León, Guamán Poma de Ayala en ese tiempo y modernamente los estudios del peruano Valdemar Espinoza Soriano y de Roberto Santos Escóbar -entre otros- que demuestran la alianza de los huancas a la conquista española (1558 - 1561), como la contribución del Apu Chalku Yupanqui, gobernador del Kollasuyo, en la expedición de Diego de Almagro a Chile (Anales Científicos, Universidad Nacional de Huancayo-Perú, 1971).
Es también importante destacar que la estructura de organización social del Incario era “estamentaria” y corte vertical, donde en la cúspide estaba el Inca, la nobleza, sacerdotes, militares, abajo el pueblo y en la base los “yanaconas”, clase hereditaria de sirvientes muy próxima a la esclavitud. Los españoles adoptaron algunos institutos pre-coloniales como la “mita” o trabajo gratuito en las minas del Inca, los servicios personales de los yanaconas y en especial el “Cacicazgo”, por el cual los “caciques” indígenas cobraban impuestos para la corona española y tenían una serie de privilegios.
No hay duda de que hay muchos aspectos de las culturas precolombinas que merecen destacarse, pero no olvidemos el principio universal que reza: “siempre la cultura superior, se impone sobre la inferior”.
El resultado de la presencia ibérica ha sido el “mestizaje” del cual debemos sentirnos orgullosos, porque es la síntesis social de nuestra historia.