Axiomas del desarrollo nacional
Carlos Rodrigo Zapata C.
A veces da la impresión de que creemos a pie juntillas eso de “todos los caminos conducen a Roma”, pues actuamos como si no importara por donde vamos, ya que pensamos que de todos modos llegaremos al destino que pretendemos, aunque nos pasemos la vida dando vueltas como “wayronko” (abejorro grande).
Tenemos la osadía de dejar de lado toda ciencia y experiencia, como si nos hubiéramos propuesto reinventarlo todo otra vez, sin tomar en cuenta algunas verdades, ampliamente comprobadas y reconocidas. Por ello, al hacer caso omiso de dichas verdades categóricas, llamadas axiomas, sólo estamos contribuyendo a reproducir nuestro atraso y subdesarrollo.
El término axioma viene del griego y quiere decir algo aceptado, inobjetable, y es utilizado para referirse a una verdad que en la práctica ha sido verificada reiteradas veces. Por ejemplo, en el marco de una teoría, el axioma significa un juicio o afirmación verdadera que es aceptada como tesis de partida sin mayor demostración. Ello no quiere decir que los axiomas no requieren demostración. Su validez proviene del análisis histórico, donde los axiomas ya no son tesis de partida del conocimiento, sino que se constituyen en objetos del conocimiento.
En el caso boliviano podemos advertir que existen algunos axiomas cruciales que requerimos tomar adecuadamente en cuenta para promover o impulsar el desarrollo, lo cual significa que sin considerar dichos axiomas o verdades inobjetables, no es posible el desarrollo nacional, el desarrollo posible, aquél que se puede lograr en estas latitudes, en medio de las montañas y desde el corazón sudamericano. ¿Cuáles son algunos de dichos axiomas?
Bolivia no puede prescindir de construir una visión ampliamente compartida del desarrollo nacional. Como cualquier emprendimiento colectivo, si los participantes no comprenden a dónde van, qué buscan, qué se pretende alcanzar, cómo se quiere lograrlo, será muy difícil, si no imposible, sincronizar voluntades y coordinar esfuerzos. La construcción de una visión del desarrollo nacional es una tarea estratégica de primer orden que involucra y compete a todos los ciudadanos y esferas de la sociedad. Esta tarea elemental en toda sociedad, en el caso boliviano se constituye en el desideratum del destino nacional, pues si se resuelve satisfactoriamente, es un factor de cohesión del país de primer orden, caso contrario, puede conducirlo al despeñadero.
Bolivia necesita un conjunto de valores compartidos por toda la ciudadanía como base de su convivencia pacífica y respetuosa. Bolivia se asemeja a un archipiélago conformado por incontables islas, ocupadas por bunkers y bastiones impenetrables. En ese mundo plural, cada ciudadano procura hacer prevalecer sus propios valores. Sobre esa base es muy difícil la comunicación, el diálogo, la convivencia. Por ello es indispensable que la sociedad logre coincidir en torno a un conjunto mínimo de valores básicos, indispensables para organizar la convivencia humana pacífica y operacionalizar el “vivir bien”.
Bolivia mantiene desconectada la macroeconomía de la microeconomía porque no consigue relacionar los bienes públicos con la inversión privada. El desarrollo económico y social requiere una diversidad de bienes públicos (carreteras, seguridad jurídica, investigación básica y aplicada, protección de derechos propietarios, estabilidad, etc.) como condición indispensable para hacer posible la inversión y el crecimiento económico. Este axioma básico del desarrollo sigue sin ser comprendido en nuestro país, como si el desarrollo dependiera de empresarios intrépidos que aún sin bienes públicos estarían dispuestos a invertir sus escasos recursos en una aventura. La informalidad es justamente la expresión del mundo de los intrépidos sin bienes públicos.
Bolivia depende tecnológica, financiera y comercialmente de otras economías y aliados estratégicos. Bolivia carece ampliamente de los medios para mantener, ampliar, diversificar y modernizar su capacidad de producción interna, por lo que requiere importar tecnología (equipos, insumos, know how), obtener recursos financieros externos y lograr acceso a mercados externos. Ello significa que Bolivia está condenada a mantenerse en niveles muy cercanos a la subsistencia si no logra acuerdos claros con los poseedores de los recursos estratégicos que necesita para acelerar su crecimiento y desarrollo.
Sin ahorro e inversión externos no es posible el desarrollo nacional. ¿Qué significa este axioma? Simplemente que la capacidad de ahorro interna es muy baja y completamente insuficiente para financiar las inversiones requeridas para alcanzar ritmos y tasas de crecimiento económico que permitan reducir la pobreza en plazos aceptables por la sociedad. Hoy la tasa de ahorro interna es de 10% del PIB, mientras que la tasa de inversión requerida para alcanzar ritmos de crecimiento del 6% anual es de 27% cada año. De ahí que si no obtenemos ese 17% faltante de fuentes externas, no es posible alcanzar la inversión requerida ni lograr el crecimiento esperado.
Bolivia no tiene posibilidades de recurrir a los mercados privados de capitales. A raíz de la moratoria en el pago de la deuda externa durante los años de la UDP, de las recompras de nuestra deuda externa por valores inferiores a los pactados y las sucesivas condonaciones parciales de la deuda externa pública con organismos internacionales y gobiernos amigos, Bolivia no tiene posibilidades de obtener recursos frescos en los mercados privados de capitales para financiar su crecimiento, por los que depende de la inversión extranjera directa y de créditos concesionales provenientes de dichos organismos para financiar su crecimiento.
Bolivia tiene un mercado interno muy estrecho, razón por la que necesita acceso a mercados externos para lograr altos niveles de empleo. Bolivia está condenada a ser un país exportador, cueste lo que cueste, pues es la condición indispensable para alcanzar los ritmos y niveles de crecimiento que requiere para superar la pobreza y el subempleo. Sin acceso a mercados mucho más amplios, sin una adecuada especialización interna, sin generar ventajas competitivas, sin insertarnos decididamente en la economía mundial, Bolivia no tiene la capacidad de generar los niveles de empleo, producción e ingreso que necesita para superar su pobreza, estancamiento y atraso.
Seguro que usted, amigo lector, considerará que existen otros axiomas cruciales para el desarrollo nacional que no han sido tomados en cuenta. Por cierto que sí, esta materia es muy amplia y vasta, pues son muchas las falencias que hemos acumulado a través del tiempo. Aquí sólo se ha intentado identificar los axiomas que prioritariamente debemos tomar en cuenta a corto plazo para hacer posible el desarrollo nacional. Aún resta tomar en cuenta los problemas estructurales, aquellos que se hallan en la base profunda de nuestro subdesarrollo.
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